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Obras de la Colección Mendonca se exponen en “Beckelmann Monumental”, en el Museo Nacional de Bellas Artes

Gustavo Beckelmann, Araña, s/f Bronce a la cera perdida, vidrio 76 x 86 x 70 cm
Gustavo Beckelmann, Araña, s/f. Bronce a la cera perdida, vidrio. 76 x 86 x 70 cm. Cortesía

Seis obras de gran formato de la Colección Mendonca están actualmente en exposición en diversos espacios del Museo Nacional de Bellas Artes, como parte de la muestra Beckelmann Monumental, que rinde homenaje al desaparecido escultor Gustavo Beckelmann (Asunción, 1963-2017). 

Las piezas de la colección Mendonca corresponden a distintas épocas de la producción del artista y fueron realizadas en técnicas y materiales diversos, tales como bronce a la cera perdida, hierro soldado, papel encerado, etcétera.

Gustavo Beckelmann, Sin título, 1998Bronce a la cera perdida, dos piezas 193 x 154 x 50 cm c/u (aprox.). Cortesía
Gustavo Beckelmann, Sin título, 1998. Bronce a la cera perdida. 193 x 154 x 50 cm (aprox.). Cortesía

Según explica Christian Ceuppens, curador de la muestra, la propuesta expositiva “explora el legado de Beckelmann, quien, con su dominio del concepto de El espíritu del tiempo (Zeitgeist), plasmaba en sus obras la complejidad de la figura humana inmersa en los dilemas intelectuales, morales y culturales de su época. Su arte, visceral y crítico, representa la lucha constante del ser humano ante un universo hostil. En sus creaciones, el artista hacía una llamada de alerta al espectador, un mensaje que perdura más allá de su tiempo”.

“Beckelmann –continúa el curador– solía comparar al artista con los canarios que los marineros utilizaban en submarinos durante la Primera Guerra Mundial, tal como relataba C.V Gheorghiu en su libro La Hora 25. Los canarios advertían a los marineros cuando el aire se agotaba”. Y recuerda que el artista decía: “Somos los canarios. Uno prevé un futuro y debe hacer el trabajo de avisar que el aire se está acabando”.

La muestra fue inaugurada el pasado 31 de octubre y permanecerá habilitada hasta el 30 de junio de 2025. Puede ser visitada de martes a viernes, de 09:00 a 19:00 horas, y los sábados de 09:00 a 20:00 horas, en Eligio Ayala 1345, con acceso libre y gratuito.

Gustavo Beckelmann, Sin título, 1998. Bronce a la cera perdida, dos piezas. 193 x 154 x 50 cm c/u (aprox.). Cortesía
Gustavo Beckelmann, Sin título, 1998 (Detalle). Bronce a la cera perdida. 193 x 154 x 50 cm (aprox.). Cortesía

El artista

Gustavo Beckelmann (Asunción, 1963-2017), fue una figura central en la escultura contemporánea de Paraguay. Su obra, marcada por una profunda reflexión sobre la materia, le permitió explorar y comunicar un lenguaje visual de notable fuerza expresiva.

Beckelmann se formó como arquitecto en la Universidad Nacional de Asunción, lo cual le otorgó una sólida comprensión del espacio y la estructura, características fundamentales que definen sus obras. En su labor escultórica se manifestó como hábil manipulador de la forma y el volumen. Su participación en el Grupo V-9ª y el Taller del Grupo de Escultura y Diseño lo insertó en una tradición de experimentación e innovación en la escena local.

Desde 1985, Beckelmann realizó exposiciones individuales y colectivas, participando en espacios como Renovarte, Bosque de los Artistas y Takuá. A nivel internacional, su obra ha encontrado eco en países como Holanda, Bolivia, Argentina y México.

Entre sus muestras individuales, se destacan exposiciones emblemáticas como Babel y algo más en 2003, en la Galería Verónica Torres, Asunción, en la que exploró las tensiones entre el lenguaje y la materialidad. En su serie Erometría(2004) se adentró en la geometría anatómica, unificando la forma corporal con patrones estructurales.

Su participación en encuentros de escultura monumental y simposios internacionales puso de relieve su dominio de la escala y su habilidad para intervenir el espacio público con obras que dialogan con su entorno, como ocurrió en la Bienal de Venecia, en 1999, y en la 3ª Bienal Internacional de Escultura de Resistencia, Chaco Argentino, donde obtuvo el segundo premio en 2004.

Sus propuestas Instrucciones para subir a lo alto (2009) y Caminos de piedra (2009) muestran complejidad técnica y conceptual. Sus obras revelan un equilibrio entre lo elemental y lo simbólico, entre lo orgánico y lo estructurado, dejando entrever un profundo conocimiento de la materia y su transformación.

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